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“No hagás cambio mientras le vas pasando a otro carro”


“No hagás cambio mientras le vas pasando a otro carro”.
Con esas palabras proseguía una de mis lecciones de conducir, a cargo de mi papá, era una ruta interurbana y la lección no se me olvidó, aunque la lógica de la misma no fue evidente hasta que empecé a volverme un conductor con más experiencia, descubrí que rebasar implica tomar una decisión consciente (a veces en fracciones de segundo), también que hacer el cambio de velocidad (por ejemplo de tercera a cuarta) mientras se rebasa puede implicar una pérdida de impulso, que puede traer graves consecuencias en determinadas circunstancias, también entendí que lo mejor es acelerar hasta entrar a mi carril, el que por derecho debo ocupar.

Hoy recuerdo esa lección y se me ocurre que es parte de lo que los papás nos enseñan: tomar decisiones, a veces en poco tiempo o con poca información, pero tomarlas, una vez que se han tomado es importante asumir la responsabilidad de las mismas, quizás “mandarle gas” y acelerar, o quizás presionar el pedal del freno y evitar daños mayores (pero nunca hacer un cambio en la marcha que nos deje sin posibilidades de tomar nuestras decisiones), hasta finalmente encarrilarnos y recorrer ese camino de la forma más auténtica posible, fieles a nosotros mismos.

Sí, hoy es día del papá, y no, hoy no recordaré mi infancia, porque aunque tengo recuerdos muy bonitos, me doy cuenta que aquello es apenas una preparación, y que el sueño de un papá es que sus hijos saliendo de ese período de infancia puedan ver de frente a la vida, sortear los retos enfrente de ellos, y avanzar por las rutas a la velocidad que corresponda, asumiendo la responsabilidad de conducirse en el maravilloso viaje de la existencia.

La autopista de la vida no está libre de obstáculos ni contingencias, allí se prueba nuestra determinación para seguir adelante, ninguna filosofía de vida contempla un recorrido sin accidentes, pero sí podemos desarrollar la capacidad de afrontarlos. Sé que mi papá ha hecho su labor, y lo agradezco, es una fuerza inspiradora que sin hacer alardes de perfección ha dado lo mejor de su naturaleza.

Aún no tengo hijos, sin embargo quiero mencionar que en mi recorrido vital he tenido la oportunidad de establecer relaciones sentimentales con mujeres que tienen hijos, y puedo afirmar que ha sido una experiencia aleccionadora para mí, sin aspirar a ocupar el lugar de otra persona, he aprendido a ser amigo, a veces consejero, a veces apoyo moral, a veces alguien que simplemente escucha, a veces alguien que resuelve un problema, y aunque ese acercamiento está aún lejos de lo que significa ser papá, me dio una idea de la magnitud del reto, y la profunda realidad encarnada en la frase: “no hay estudio que te prepare para ser papá”.

Se necesitan los años y la experiencia para valorar en su dimensión objetiva ese papel, he aprendido a hacerlo. No puedo cerrar este escrito sin mencionar el reconocimiento y respeto constante que mantengo hacia las mujeres que por diversas circunstancias han asumido el rol del papá, son heroínas que salvan al mundo día con día, para ellas también va mi felicitación.

Feliz día papás. Hoy puedo decir: Gracias papá, sigo presionando el acelerador, la carretera y el horizonte los veo de frente, estoy disfrutando el viaje.

Raúl Otoniel (19 de marzo de 2013)

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