Inicio > Mis escritos, Personales > Historias de taxi

Historias de taxi


Y no, no tiene nada que ver con la canción de Arjona.
Hoy tuve la oportunidad de abordar dos taxis, una ligera complicación de último minuto con mi carro me llevó a utilizar este medio alternativo de transporte, medio que es eficiente por lo general. Me han sucedido varias situaciones interesantes abordando taxis.

El primero que tomé al salir de casa hoy resultó siendo una mala experiencia, abordé y le expliqué al conductor que llevaba conmigo un billete de a 500 Lempiras, por lo que necesitaría cambio, él dijo que estaba bien, mientras observaba que tomaba una ruta poco eficaz y caíamos en una pequeña fila antes de un semáforo (disimuladamente llevé la palma de mi mano a mi frente, en señal de frustración), me distrajo la presencia de una biblia sobre el tablero principal de su carro, le hice el comentario de que iba acompañado de la “espada de la palabra”, él respondió como buen conocedor de la referencia bíblica diciéndome: “que penetra hasta el tuétano y las coyunturas”, muy bien -pensé yo- el hombre se sabe ese versículo.

Hasta allí todo bien, o más o menos, resulta que llegando al punto en el que tengo que bajar, se da cuenta que no tiene cambio y que no se detuvo en ningún lugar para cambiar el billete, y encima me dice que yo debo resolverlo, yo tenía ganas de darle con la biblia en la cabeza, es la verdad, (sí, a veces mi nivel de tolerancia ante la adversidad es bajo, pero bien, cada persona tiene sus luchas), le dije que era problema de él pues justo al abordar su unidad le informé de la situación. Invertimos 10 minutos buscando un lugar en el que le dieran el cambio suficiente, al final se resolvió y proseguí mi rutina.

El retorno fue interesante también, cuando me disponía a regresar a la casa tomé un nuevo taxi en los alrededores del Boulevard Morazán, antes había comprado un pan tipo francés, de los largos, comunmente llamados baguettes, así que pan en mano hice parada al taxi en cuestión.

Tomamos una ruta de las menos congestionadas con rumbo al Boulevard Kuwait, pasando antes por la zona del Prado. Al haber pospuesto mi almuerzo para las horas en que la tarde comienza a hacerse noche, sentí enormes deseos de empezar a comer el pan que traía, así que sin mucho protocolo empecé a disfrutarlo, y le ofrecí al conductor, quien con mucho agrado aceptó, partió un considerable trozo del baguette, ambos veníamos comentando de lo bueno que es ese pan con mantequilla, principalmente la de pulpería y que tiene un precio de siete lempiras la bolsita (en realidad tenía ganas de proponerle que nos detuviéramos en una pulpería a comprar una, pero me pareció que iba a ser mucho abuso, quizás no, pero bien, no lo hice).

Mientras seguíamos masticando, al punto que el baguette casi desapareció, observé que sobre el tablero de su carro había una biblia, le hice la misma referencia que unas horas antes había hecho al conductor del primer taxi: “anda con la espada de la palabra”, y (¿Quién para imaginárselo?) el hombre contestó a mi invocación: “que penetra hasta el tuétano y las coyunturas”, y agregó: “éso ha de ser tremendo hermano, ¿Se imagina?”, y bueno, ahora yo era su hermano, tenía sentido ¿Habíamos compartido pan no?.

Después la conversación dio un giro inesperado para mí, me dijo algo así como lo siguiente: “hermano, cuando uno anda con el Señor, todo le sale bien”, generalmente soy cauteloso cuando alguien hace afirmaciones de ese tipo, soy una persona que vive en un universo lo más racional posible y que acepta la infinidad de creencias que existen como posibilidades que no corresponde a mí dilucidar si son o no realidades, lo que sea que haya, pues existe y ya.

Con poco entusiasmo le sugerí que me explicara un poco más, y obviamente con mucho entusiasmo él prosiguió, me contó que hoy en particular necesitaba hacer bastante dinero con su tarifa, por unos compromisos adquiridos, y que había pedido dirección a su dios, me contó cómo se había metido a lugares que usualmente no frecuentaba y los éxitos que había tenido, y entré a formar parte de su narrativa cuando mencionó cómo se había desviado de una ruta previa y terminó en la bocacalle en la que me encontró, y que en ese momento sintió que era parte de la bendición para él ese día.

Me quedé callado, obviamente no quería darle con la biblia en la cabeza, creo que hasta lo hubiera acompañado a leerla si me lo hubiese pedido. No soy quien para decir si lo que le sucede a él es real o no, pero sí sé que me hizo sentir bien, me hizo sentir especial, éso es real y es suficiente, si es real para él, entonces es real para mí.

Le agradecí, llegamos rápido y sin inconvenientes a la casa, me bajé pensando en compartir ésto, fueron dos viajes, uno desagradable y uno muy agradable, a veces la existencia nos plantea esos escenarios, me encantan las casualidades, hay una palabra en inglés que no tiene una equivalente en español, la palabra es “serendipity” (sí, la aprendí en una película del mismo nombre, la cual recomiendo mucho), equivale a algo así como coincidencias afortunadas, creo que la existencia está plagada de esas coincidencias afortunadas y si disponemos el corazón para descubrirlas, lo haremos.

Raúl Otoniel (16 de abril de 2013)

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: