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San Caralampio


Esta noche, mientras observaba con mi mamá uno de los rincones de su habitación, en el que guarda algunas reliquias de su etapa en la que experimentó bastante devoción por los santos, se destacó ante mí una estampa religiosa, la cual está enmarcada en vidrio y mide unos 10 cm de alto por unos 6 cm de ancho.

En ella se observa en primer plano un santo (identificable por el nimbo en su cabeza y su mirada resignada y digna hacia las alturas); atrás de él un hombre con ropas ligeras y espada empuñada, con gesto que transmite violencia; al fondo los cielos abiertos en un espectáculo fantástico que dejan ver a Jesús en actitud compasiva.

Le pregunté a mi mamá acerca de la imagen y me dijo que no recordaba su origen, en el borde izquierdo de la misma se podía leer “San Caralampio”, así que hice algo de investigación en sitios web, descubrí que según la tradición católica este señor fue un mártir del cristianismo, allá por el siglo II de nuestra era.

Se le asocia con la salud, pude leer una historia acerca de un poblado en la región de Chiapas, México, en el que se le venera, pues se maneja la idea de que a finales del siglo XIX, la comunidad de Comitán de Domínguez fue azotada por la Varicela y el Cólera, lo que provocó muchas muertes, sin embargo había una hacienda en particular a la cual no llegó ninguna de estas pestes, en dicha hacienda se rendía culto a San Caralampio y se conservaba una imagen suya, por lo que muchas de las personas del poblado decidieron iniciar la devoción, lo que rindió frutos sorprendentes y positivos, ya que las pestes desaparecieron.

Eso es lo que se cuenta, y como resultado de esto, se le construyó un templo a San Caralampio y su veneración en esa ciudad sigue siendo intensa. Hay mucho que se puede aprender sobre la historia de los santos del cristianismo, aun sin pertenecer a una religión en particular.

Regresando a la estampa, comprendí que lo que se representa en la misma son los últimos momentos de la vida del Sacerdote Caralampio, según la tradición, pues se cuenta que por orden del Emperador se le daría fin a su vida mediante la espada del verdugo, sin embargo, segundos antes que aconteciese esto, los cielos se abrieron, Jesús apareció en las alturas y dejó escuchar su voz para concederle un último deseo al santo, el Sacerdote Caralampio solicitó salud abundante para cualquier lugar o comunidad en que se recordase su legado.

Raúl Otoniel (finalizando el 23 de diciembre y entrando al 24 de diciembre de 2012, después de haber viajado por el ciberespacio gracias a la observación de una estampa guardada hace muchos diciembres y que representa una historia contada a través de cientos de diciembres)

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